Comentario de opinión de Paco Peñacoba. El equipo blanquinegro inicia esta temporada un nuevo proyecto que todavía no está del todo perfilado con salidas de jugadores importantes, nuevo técnico y algunas caras nuevas.

A poco más de un mes para el comienzo de la temporada 2026-27 el Burgos CF tiene todavía mucho trabajo por delante para definir la plantilla definitiva que afrontará la nueva competición.
Entre los aficionados surgen muchas preguntas y no pocos interrogantes tras los cambios que se están produciendo, el primero un cambio en el banquillo, con Sergio Francisco al frente. El nuevo entrenador ha preferido no fijar objetivos antes de saber primero con qué plantilla va a contar y además tampoco ha precisado su estilo de juego, que se atendrá, según dijo en su primera comparecencia con la prensa, al trabajo diario. No es decir mucho, aunque a tenor de los antecedentes, al nuevo técnico parecen gustarle los equipos con posesión de balón, protagonistas del juego, con calidad y buen toque. Y más de uno se pregunta que cada vez que el Burgos ha intentado esas cosas, no le ha ido demasiado bien, aunque eso no quiere decir nada, porque ahora puede ser distinto y no deja de ser un interrogante más en medio de la ilusión por la nueva temporada.
Otra incógnita en la capacidad para retener a jugadores que todavía pueden salir al contar con ofertas importantes de otros equipos. Aquí la confianza en Michu es mucha para saber gestionar estas situaciones. Está claro que después de la salida de jugadores importantes como Atienza, Iñigo Córdoba, Florian Miguel e Iván Morante, a quienes se les acabó el contrato y no renovaron, el susto entra en el cuerpo cuando la lista se puede incrementar con quienes tienen ofertas de salida. Pueden ser demasados cambios en un equipo que aspira a parecerse al de la pasada temporada que tan buenos resultados obtuvo.
De momento las incorporaciones de Javi Llabrés, Alberto Dadie y Oier Luengo se ven con buenos ojos, pero faltan por completar varias fichas que se consideran pueden marcar el destino del equipo blanquinegro la próxima temporada. Hay impaciencia en muchos aficionados por que lleguen nuevos jugadores que puedan ilusionar para completar una plantilla con opciones de estar arriba. Los más sabios en estas cosas apuntan que los años en los que hay Mundial, el mercado de fichajes se ralentiza mucho y es mejor esperar a que finalice para aprovechar las oportunidades.
Lo que está claro es que la afición, acostumbrada en los últimos tiempos a no pasar apuros e incluso a optar al playoff, es lo que va a pedir esta nueva temporada, que volverá a ser tremendamente competitiva. Hay ilusión, pero también incertidumbres que se irán resolviendo, esperamos, con el paso del tiempo. Los cinco partidos de pretemprada pueden marcar, como todos los años, la situación real de cómo está el equipo de cara al comienzo de la competición oficial.
Se lo iremos contando.












