Michu acelera los contactos aunque, de momento, no se confirma quien será el próximo técnico del conjunto blanquinegro, figura esencial para poder perfilar la plantilla de la próxima temporada.

Parece que fue ayer pero los días van pasando y pronto se cumplirán dos semanas desde que la temporada finalizó para el Burgos CF tras el último partido de liga, la victoria ante el Andorra pero la imposibilidad de entrar en la fase de ascenso con 72 puntos en el casillero.
No quedan más opciones que mirar hacia adelante y planificar la próxima temporada en la que habrá, sin duda, cambios importantes en la plantilla, pero ya confirmado el cuerpo técnico con Ramis a la cabeza que anunció su despedida e incluso ya tiene equipo de Primera División para la próxima temporada, el Osasuna. Los movimientos en algunos equipos que ya finalizaron la competición liguera no se han hecho esperar, moverse ahora tiene sus ventajas, pero en el caso del Burgos CF es de imperiosa necesidad.
El director deportivo, Miguel Pérez «Michu», ya advirtió de que su prioridad en fichar un entrenador, aunque también se mueva ahora en intentar la renovación de los jugadores clave de la plantilla que ahora finalizan contrato. Es el caso de Miguel Atienza, Iván Morante, Iñigo Córdoba, Florian Miguel y Sergio González. Su renovación, especialmente en algunos casos, no va a ser fácil, ya que su buena temporada les hace interesantes para otros equipos. Atienza, por ejemplo, ha recibido ofertas del Real Oviedo, equipo recién descendido de Primera División, que quiere hacerse con sus servicios y cuyo fichaje puede estar ya muy cercano.
En otros casos, de jugadores con contrato en vigor, el club ha reconocido estar abierto a su salida, que puede suponer también un incremento de ingresos para fichar nuevos refuerzos. Una marejada de posibilidades las que ahora se abren en el área de dirección deportiva en la que Michu sigue trabajando, tras anunciar su continuidad tras la salida de Ramis.
La figura del entrenador es la más urgente por lo que supone de confianza en un nuevo proyecto, por la tranquilidad que puede aportar a los jugadores, de cara a su vuelta en julio y por el efecto que pueda tener en esa campaña de abonos recién iniciada por el club. Han sonado algunos nombres interesantes como posibles técnicos del Burgos pero ninguno se ha consolidado como favorito al banquillo burgalés. Se supone que el nuevo técnico debe atenerse a una serie de rasgos que marcan la personalidad que ha destacado en el equipo blanquinegro desde su ascenso en Almendralejo, un equipo físicamente potente, muy compensado y con las ideas claras en defensa, con juego directo y mucha fuerza mental. El entrenador es figura clave en en un equipo así, ya que debe gestionar bien el vestuario y contar con jugadores de confianza para asumir responsabilidades en los buenos y malos momentos.
Michu también sabe que no hay que precipitarse y reflexionar mucho, a la hora de decidir el entrenador, porque gran parte del éxito o el fracaso de la nueva temporada tendrá mucho que ver con esta elección, aunque es urgente tenerlo cuanto antes para tranquilidad de todos.











