martes, febrero 24, 2026
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Muchas maneras de perder

Comentario de opinión de Jairo Velasco sobre la actualidad del Burgos CF

Un Racing-Burgos y viceversa es uno de esos partidos que uno marca en el calendario antes de que empiece la temporada, un duelo de máxima rivalidad en el que parece que los tres puntos en juego valen más que tres puntos y en el que el resultado también está acompañado por un cachito de historia y orgullo entre dos tierras tan cercanas pero tan diferentes al mismo tiempo.

Tan diferentes como los estilos de uno y otro equipo. De la vistosidad al pragmatismo, del riesgo a la mesura, de la verticalidad a la continencia. Un blanco contra un negro que chocan como propuestas antagónicas pero ambas con buenos resultados, como ejemplo de que dos líneas paralelas alguna vez si que se pueden llegar a tocar en búsqueda de un final común. 

El guión festivo por el aniversario de los santanderinos invitaba a convertirnos en ese vecino gruñón que se empeña en aguar un evento en el que éramos participes de rebote pero podíamos convertirnos en protagonistas. Pero esto no entraba en los planes de un Racing que salió en tromba espoleado por un ambiente que empujó en un inicio arrollador y que tuvo premio pronto, rompiendo los esquemas de un Ramis que seguro que había puesto en preaviso de la importancia de aguantar en esos compases iniciales. 

Y siguiendo con los contrastes, podíamos pasar de ser el aguafiestas a convertirnos en la piñata del cumpleaños, recordando grandes bofetadas en las últimas visitas al Sardinero. Nada más lejos de la realidad, el Burgos fue tomando el mando, sin demasiadas prisas, como quien supiera que el nerviosismo no está de su lado, confiando en que el paso del tiempo inexplicablemente apremiaría más al que parecía tener la victoria en el bolsillo ya en el minuto diez.

Y por un momento pareció así, con un equipo visitante dominador, generando ocasiones desde la calma y achicando las escasas y precipitadas contras de los locales con dos excelsos Sergio Gonzalez y Grego Sierra. Ocasiones que ya se cantaron como goles entre el millar de los burgalesistas que una vez más acompañaron al equipo, pero que de forma incomprensible se volvieron a errar, como si la suerte que antes nos acompañaba de cara a pueta se hubiera esfumado en el trascurso de un par de semanas. 

Ahora si, existe la sensación de que el equipo está creciendo futbolísticamente con el paso de las jornadas, quizás liberado por esa presión que exige la segunda categoría de primero conseguir la salvación virtual. Una sensación que quizás no se esté transformando en los puntos que merecemos, pero que nos hace levantar la cabeza incluso en la derrota, mostrando orgullo por quienes no dejaron de creer en traer algo positivo para casa incluso en el escenario más hostil.

Es cierto que una derrota siempre será una derrota, y que más vale sumar tres puntos jugando mal que hacer un gran partido y volverte con “cara de tonto” a casa, pero hay muchas maneras de perder. A estas alturas de la temporada, y con lo más importante todavía en juego, se está creando un aura de que algo especial puede darse, y es que un partido como el del domingo solo nos puede hacer creer que este grupo aún tiene una gran alegría que darnos.

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