Las últimas horas para el Tubos Villa de Aranda han sido frenéticas. Dos días de competición para lograr un ascenso que el club ha celebrado con su afición, en el Ayuntamiento y con la ofrenda a la Virgen de las Viñas.

Por fin el Villa de Aranda pudo celebrar un ascenso a Liga Asobal como es debido. Por primera vez la entidad amarilla Villa culminaba en la cancha lo que después ha podido celebrar junto a sus seguidores. A la tercera fue la vencida.
Ni en Cangas, donde cayó en la final pero fue repescado tras la desaparición del Portland San Antonio; ni hace cuatro temporadas por culpa de la pandemia, la entidad amarilla pudo celebrar un ascenso con los honores que merece.
Esta vez sí, tras hacerse con el título de la Final Four en El Plantío y celebrarlo por la tarde en la capital de la tierras del Duero con una ceremonia que congregó a un millar de aficionados en el parque de La Isla. Cánticos, mensajes de agradecimientos, recuerdos de toda una temporada, bailes de los protagonistas, anhelos de futuro e incluso alguna despedida han sido testigo de la tremenda satisfacción por el objetivo culminado.

“Esto cansa más que los dos partidos”, apuntaban varios de los integrantes de la primera plantilla del Tubos Villa de Aranda tras la recepción oficial en el Ayuntamiento celebrada este lunes. Después, turno para la ofrenda del ascenso a la patrona de la villa, en la ermita de la Virgen de las Viñas.
Cerca de 24 horas de celebraciones que culminaban en la ofrenda a la Virgen de las Viñas al mediodía. Dos jornadas, desde la tarde del pasado sábado con el inicio de la Final Four, que han dejado grandes momentos de una hazaña que ya forma parte de la historia del deporte de Aranda de Duero.












