La prematura eliminación de Autocid Ford ante Cáceres en la primera eliminatoria por el ascenso, ha provocado en parte del aficionado burgalés la sensación de haber desperdiciado una oportunidad única de habernos colado en la máxima categoría del baloncesto nacional. Con el segundo puesto obtenido en liga regular, que nos daba el factor cancha en todas las eliminatorias, todo parecía indicar que Autocid Ford podía igualar el registro de las dos campañas anteriores y colarse en la última eliminatoria por el ascenso. Sin embargo, a las primeras de cambio el cuadro burgalés cayó eliminado.
Las sensaciones durante este play off no han sido buenas. Si bien el primer partido el cuadro burgalés demostró una clara superioridad, el resto de la eliminatoria ha sido un quiero y no puedo del conjunto de Andreu Casadevall. Enfrente, un Cáceres que se clasificó en la última jornada para el play off ganando en Logroño, pero que llegó al mismo de forma excepcional, terminando por eliminar al cuadro burgalés en El Plantío. Si bien la baja de Dani López fue importante, no es en absoluto excusa, pues hubo otros jugadores que en algunos momentos del play off no demostraron la calidad que atesoran.
Algunos aficionados han catalogado la temporada de fracaso, otros de desilusión. Sin embargo en todos se atisba un sentimiento de que este podía ser el año, incluso desde la directiva, que en verano ya apostó por el objetivo de ascender. La clasificación en segunda posición y una liga tan igualada (sirva como dato que entre el cuadro burgalés y el undécimo clasificado, Palencia, han sido cuadro las victorias de diferencia, mientras que el pasado año se aventajó en seis al inmediato perseguidor que fue Girona), daban al conjunto burgalés una situación privilegiada para poder alcanzar el sueño del ascenso, que sin embargo se truncó a las primeras de cambio.
No es tiempo de lamentarse, sino de mirar hacia el futuro. Ahora sólo queda pensar en la próxima temporada. La directiva ahora mismo tiene ante sí un importante papel: seguir contando con Andreu Casadevall o apostar por savia nueva en banquillo. A partir de ahí confeccionar una plantilla de garantías. El aficionado tiene ante sí otro importante papel: seguir apoyando este proyecto y acudir cada viernes a El Plantío. Con este binomio equipo-afición llevamos cuatro años seguidos peleando por el ascenso. El año que viene puede ser el quinto. Y dicen que no hay quinto malo.