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02/12/2018. Esther San Miguel, judoka

''Mi carrera deportiva fue dura pero fui feliz''

Esther San Miguel, judoka

La judoka burgalesa, Esther San Miguel, estuvo en “Los domingos con Ana” el programa de radio de los domingos por la noche en Burgosdeporte. Esther recordó sus grandes momentos y sus éxitos a nivel internacional, cuando obtuvo 4 medallas de bronce en los Campeonatos de Europa, así como 2 medallas de oro, junto con una medalla de bronce en el Campeonato del Mundo, todo ello en su categoría estrella de menos de 78 kilos. Persona cercana, abierta y sincera, Esther San Miguel valora su vida deportiva profesional con muy buenos recuerdos, aunque también una etapa dura de sacrificios, aunque feliz porque era lo que deseaba.

Cuéntanos un poquito… ¿cómo empezaste tú en el judo? ¿Cuáles fueron tus comienzos?

Yo empecé a practicar judo de la mano de mi padre. Me llevó al gimnasio escuela de entonces y él lo que quería realmente es que aprendiera a defenderme, puesto que se había empezado a oír que había violaciones de mujeres en ascensores y situaciones por el estilo, por ello mi padre me inscribió para que aprendiese a defenderme. Me llevó al gimnasio, me llevaba de la mano, me acuerdo perfectamente, allí había muchos niños jugando y me preguntó si me gustaba, le dije que sí e inmediatamente me apuntó.

¿Qué fue lo que te llamó la atención del judo para decantarte por este deporte?

Cuando eres un niño te estás divirtiendo y no ves más allá que el juego. Pero si que es verdad que una vez que empezamos a hacer algunos combates y competiciones que eran mixtas, hubo un momento en el que creí que yo podía dedicarme a esto, porque en las competiciones siendo mixtas yo ganaba a los chicos, algunos iban llorando a sus padres, y el entrenador me elegía a mi para afrontar las competiciones, lo que me daba mucha confianza.

¿Y cuáles son los valores que te ha enseñado el judo?

Son muchos sin duda. Y esto te vas dando cuenta sobre todo con el tiempo. Hay que desarrollar una disciplina de trabajo, de esfuerzo superación, de trabajo de equipo, aunque sea un esfuerzo individual, porque necesitas gente para competir, para entrenar y para que te entrenen… es toda una labor de equipo. Además hace falta superación porque cada día se pueden producir lesiones, inconvenientes y hay que superarlas. Así, poco a poco iba ganando en confianza y autoayuda, porque en el judo eres tú quien  sales al tatami y dependes de ti mismo. Creo que todos los valores que el deporte te puede aportar de manera innata nosotros los vamos adquiriendo.

¿Cuál es la anécdota que mejor recuerdas, de todo lo que te ha ido pasando?

Son muchos años, muchas experiencias, mucha vida y mucho recorrido. Hay experiencias y anécdotas importantes. Recuerdo como algo muy duro un momento en el que me echaron del equipo nacional puesto que había dos chicas más jovencitas que yo que venían empujando fuerte y empezaron a conseguir buenos resultados. Sucedió dos años antes de la Olimpiada de Atenas y se hizo un equipo de 20 personas con las que iban a apostar para los Juegos Olímpicos y a mí me dejaron fuera, aquello fue muy duro. Aunque también he vivido cosas muy buenas, conozco gente por todo el mundo, todavía viajo con la Selección, ya que estoy con ellos y llevo la categoría Cadete.

¿Siempre has querido dedicarte a la competición de judo desde tus inicios, o te diste cuenta más tarde al ver tus éxitos?

Es algo que yo tenía innato, yo era muy competitiva. Incluso si no conseguía una medalla yo me iba a casa llorando, esto me lo contaba mi padre. De hecho, él me llevaba a los campeonatos, me dejaba en la puerta, me daba un beso y se iba. Pero daba la vuelta a la manzana y volvía al pabellón, aunque yo creía que él se había ido por lo cual no tenía ningún tipo de presión y disfrutaba de la competición, aunque estaba claro que yo quería ganar. Y cuando volvía a casa lo hacía llorando sino era campeona. Mi padre veía entonces en mí la competitividad que me llevaba dentro. Y recuerdo ver los Juegos Olímpicos y sentir que yo quería estar allí y  luchar por ello. En ese punto decidí ir a Madrid al Centro de Alto Rendimiento.

¿Qué tal fueron esos años en Madrid, cómo los recuerdas?

Fue una etapa bastante dura, dejas atrás a tu familia, a tus amigos, aunque si pones una balanza no lo valoras como negativo, sino todo lo contrario. Tú tienes un sueño, tienes un objetivo, quieres conseguir algo y ante ese objetivo te da igual lo que pase, lo quieres y luchas por ello. Recuerdo una temporada dura por el sacrificio que supone entrenar todos los días, pero quería lo que yo tenía.

¿Y  te ha compensado todos los sacrificios que has tenido que hacer? ¿Cuál ha sido el mayor?

Sacrificio es un poco todo y nada. Todo porque dejas muchas cosas y es un esfuerzo dedicarte al deporte, son cosas que nadie sabe hasta que no lo siente. Es muy fácil valorar a un deportista, mucha gente ve unos Juegos Olímpicos y no valora los logros porque no saben lo duro que es clasificarte para unos Juegos Olímpicos y conseguir una medalla o el diploma. La diferencia entre una medalla y mi diploma fueron tan sólo 20 segundos. El sacrificio es intenso, cuando una persona se propone hacer todos los días una hora de deporte, todos los días absolutamente todos, y a eso añadirle la dieta, es un sacrificio brutal. Pero el deporte es así.

¿Crees que hay discriminación dentro del judo con respecto a las mujeres? ¿Tú te has sentido discriminada en algún momento?

Yo personalmente en ningún momento me he sentido discriminada, me hacen muchas veces esta pregunta y yo personalmente en ningún momento. En cuanto a resultados es cierto que las mujeres hemos sido las máximas galardonadas dentro del judo, entonces siempre se ha tenido al equipo femenino muy valorado. En cuanto a becas han sido iguales para chicos que para chicas. Yo no he sentido discriminación ni desigualdad, pero yo hablo desde mi experiencia personal. Y en tema de patrocinios es un poco más el problema porque es un deporte poco visto, es un deporte minoritario y es más complejo de conseguir, pero yo no me he sentido discriminada.

¿Cuál es la medalla que más esfuerzo te ha costado conseguir? 

Me han costado todas mucho, cada una tiene su dificultad. Es muy fácil apostar, es cómo hacer una quiniela, pero cuando a un deportista se le propone un resultado supone mucha presión, aunque  poco a poco consigues que no te afecte. Pero es muy fácil decir esta es medalla es casi segura, pero yo cuando lo oía pensaba todo lo que podía suceder. No es fácil, no regalan ninguna. Recuerdo muchas medallas con mucho cariño. La medalla del Mundial fue para mí un golpe de satisfacción para demostrar que era una de las mejores. Ser campeona de Europa también me marcó mucho. Cuando subes al pódium y suena el himno de tu país la piel se pone de gallina. Ahí recuerdas todos los momentos vividos, los buenos y los malos. Todas las medallas tienen su parte especial.

A lo largo de tu carrera profesional ¿cuáles son las lesiones que te han obligado a retirarte por un tiempo?

Los últimos años me pasaron mucha factura. Me rompí los ligamentos cruzados de ambas rodillas y estuve sin comppetir durante un año y medio. Me dio una trombosis que me retiró durante dos meses, y luego otras lesiones también me han afectado. Y por último tuve que recuperarme por una prótesis de cadera y en ese momento fue cuando tuve que retirarme de manera definitiva.

¿Cómo fue tu retirada?

Es un momento muy duro, aunque tú eres consciente de la realidad y de la situación. Es como caer al mundo real, porque el mundo deportivo es un mundo paralelo. Pasé un par de años muy duros, no tenía trabajo, tenía que recuperarme de la lesión y cambiar de vida, porque a la hora de buscar trabajo serás muy campeón, pero te exigen unos estudios y perfiles que si no los tienes no te cogen. Es un momento muy complicado. Pero el deporte te da el valor de la superación y a mí no se me iban a caer los anillos por trabajar. Tuve que reinventarme, actualmente trabajo como gestora de cuentas.

Si volvieras a nacer ¿volverías a elegir el judo?

Lo haría, al judo u otro deporte. Pienso que a las personas no se les puede negar lo que realmente sienten. Si tu prohíbes algo a una persona, luego va a tener más ganas de hacerlo. Yo volvería a hacerlo y estaría encantada nuevamente. Si tuviese que acponsejarle a alguien también le animaría, porque tú no puedes quitarle la ilusión a nadie y no hay una bola que determine si vas a acertar o no.

¿Cuál es tu relación actual con el judo? ¿qué fue lo hizo que quisieras volver a ello?

Soy seleccionadora del equipo nacional con la categoría Cadete, colaboro con ello, es como un hobby . Mis días de vacaciones los invierto para estar con estos equipos. Siento que devuelvo al judo y al deporte parte de lo que me han dado a mí. Y si puedo ayudar a los chavales a que mejoren y a que se sientan mejor me hace estar orgullosa. Así llevo desde el año 2014 Y cuando acaba una temporada recibo una carta de los niños o de los padres agradeciéndome el trabajo que he hecho con ellos y eso es mi premio.

 

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