Durante gran parte del verano, la vida de la Villa gira en torno al Cronicón de Oña. No
en vano es el acontecimiento cultural más importante con el que contamos. Para los
vecinos de la Villa es también uno de los eventos sociales más trascendentes. Proponer
como primer valor del Cronicón este aspecto de colectividad, no es gratuito: destacamos
que en una localidad de poco más de mil habitantes se consiga representar esta obra
que cuenta con la participación de casi doscientas personas. Desde hace ya veintiuna
ediciones el pueblo de Oña participa activamente de muy distintas formas y todas ellas
contribuyen a mejorar el espíritu de convivencia y de superación, pues con este esfuerzo
colectivo nos identificamos como pueblo y al hacerlo nuestra ilusión se vuelca en el
espectáculo y eso contribuye al éxito y a su continuidad.
Contar con un patrimonio como el que alberga la iglesia de San
Salvador nos permitió reafirmarnos en el compromiso de amarlo,
protegerlo y mostrarlo de una forma original y diferenciada. Así surgió
El Cronicón y a través de él conseguimos que muchas personas
puedan contemplar la bóveda estrellada, el panteón real o la sillería
no sólo desde una visión estética, sino también desde la óptica de
la historia que la narración entraña.
Poco a poco se van comprendiendo las razones íntimas de la fundación
de este Cenobio y la estratégica visión del conde Sancho García en
el dominio territorial y político. Una época apasionante, repleta de
nombres legendarios que desde entonces permanecen unidos a Oña
entre los que cabe mencionar, además del conde fundador, a su
yerno, el rey Sancho III de Navarra y su mujer la reina Munia o al rey
Sancho II también gran benefactor de este monasterio.
Hay dos aspectos que quisiera destacar este año. En primer lugar,
coincidiendo con la XXI edición, hemos solicitado la declaración de
Fiesta de Interés Turístico Regional. Al hacerlo nos comprometemos,
aún más si cabe, en la consolidación del espectáculo. El compromiso
personal de cada uno de los vecinos del pueblo de Oña ya lo
teníamos. Ahora hacemos público ese compromiso y argumentamos
que la originalidad, tradición y participación son elementos
consustanciales que han sido y serán claves en el futuro de este
evento cultural que apuesta también por el valor del patrimonio
oniense.
Así mismo, debo resaltar que la Asociación del Cronicón promovió en su día la Fundación del Milenario de San Salvador y
participa por tanto en los actos y actividades previstas para la conmemoración de esta importante fecha en el calendario de
la Villa. Siguiendo una costumbre ya establecida por sus antecesores, el lunes, 12 de febrero del año 1011 el Conde Sancho
García y su mujer Urraca, rubrican la carta de fundación del infantado monástico de Oña. De esta forma su hija Tigridia se
convierte en la abadesa de San Salvador y los condes fundadores erigen además en Oña su panteón, que nace con la
voluntad expresa de convertirse en el panteón familiar, pues la dinastía cuenta ya en ese momento con un heredero.
Por supuesto, la Fundación se representa en el espectáculo y constituye una de las escenas más hermosas.
" Es presumible que
la carta se elaborase en el mismo monasterio al que habrían acudido, tal y como escenificamos, los condes y su séquito para
las solemnidades del domingo e, incluso, donde quizá podrían haber llegado el miércoles de ceniza, día 7 de febrero, realizándose
la consagración solemne del templo el domingo, como imponía la tradición canónica. El lunes, el mismo día de inicio de la
Cuaresma en la liturgia hispánica, los condes estamparían su signo en el documento, acompañados de los obispos que
habrían celebrado la liturgia del día anterior". (*)
Compromiso y promoción cultural. Sobre estos dos pilares El Cronicón de Oña afronta su futuro para los próximos años…
pero lo más inminente es que la representación que les ofrecemos les colme de satisfacción y aprecien en ella el orgullo
que los onienses sentimos por nuestro patrimonio, que es el suyo, y la inigualable experiencia de compartirla con ustedes.
Berta Tricio Gómez
Presidenta de la Asociación.
(*)Amancio Isla Frez
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