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viernes, 21 de noviembre de 2008
 
 

Sello XX Aniversario

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ARTE EN OÑA

Arte en OñaLa iglesia abacial de San Salvador es el monumento de  mayor valor artístico de Oña. La amplísima variedad de estilos artísticos y las piezas y objetos, que en ocasiones son únicas, la convierten  en una lección de Historia del Arte.
 
Comienza  la visita por el pórtico, estructura arquitectónica románica del último cuarto del siglo XI, caracterizada  por  sus impostas ajedrezadas y por su arco de medio punto trenzado. La bóveda, está  decorada con frescos hispano-flamencos y el espacio lo completa una  puerta gótico-mudéjar de Fray Pedro de Valladolid, en nogal, roble y boj que  nos introduce en el interior de una iglesia que  impresiona por sus dimensiones: 83 metros de largo, 20 de anchura y 18 de altura.

Tras En el primer tramo de la iglesia destacan claramente dos elementos: en el muro de la epístola  un fresco de estilo góticoFresco del Siglo XIV lineal datado en la primera mitad del siglo XIV, en el que  se narra la vida de San María Egipciaca. En el paramento opuesto el Cristo de Santa Tigridia, de transición al gótico y de finales del siglo XII.

En el crucero observamos las grandes dimensiones del órgano barroco del año 1.786 que tiene  más de 1.100 tubos, construido por el riojano Francisco Antonio de San Juan. Frente a él el antiguo retablo de Santa Catalina, finales del XV que  comparte capilla con unas tablas hispano flamencas de Juan Sánchez.


La capilla mayor es sin duda el tesoro arquitectónico y artístico de este templo. Su atrevida bóveda gótica, ideada por Juan de Colonia y ejecutada  por Francisco Díez de Presencio en 1.450 tiene  400 metros cuadrados de superficie. En ella destacan la sillería de 1475 del coro bajo de 84 sitiales, de dos pisos y construida  en madera de nogal y, de forma especial,  el Panteón Real y Condal. Obra única  del arte funerario medieval europeo al estar construido en nogal y boj. Se trata de una obra de gótico-mudéjar (1.480/95), tallada por los propios monjes de la abadía.

Silleria del CoroEl bello conjunto funerario comprende ocho sepulcros. Merece la pena contemplar  la filigrana de talla y taracea de los  ataúdes y de sus dos baldaquinos. En los sepulcros descansan dos Condes de Castilla: Sancho García, fundador de este monasterio, muerto en 1.017, su mujer Urraca  y el  hijo de ambos  García Sánchez, asesinado en León en 1.029. El rey de Castilla  Sancho II el Fuerte, el rey del Cid Campeador asesinado en Zamora por Vellido Dolfos en 1.072. El rey de Navarra Sancho el Mayor, muerto en 1.035; y su mujer la reina doña Mayor fallecida en 1.066. Los infantes Alfonso y Enrique, hijos de Sancho IV el Bravo; y  García, hijo de Alfonso VII el Emperador.

El Panteón se completa con  las que, seguramente, sean de las primeras pinturas hispano-flamencas burgalesas que se hacen sobre sarga y no sobre tabla. El tema central es la Pasión de Cristo, plasmada a través de seis escenas por el benedictino Fray Alonso de Zamora. El taller pictórico por él creado en la abadía en la segunda mitad del XVI, es junto con el de la Catedral de Burgos, el foco más activo de pintura de la provincia en esa época.

La capilla mayor se completa con un gran  retablo barroco en forma de arco triunfal, que da acceso a  la capilla de San Iñigo. En esta se guardan los restos del santo abad oniense en un arca de 1.597.

La sacristía es  una construcción herreriana de finales del XVI convertida actualmente en museo. Destacan por encima de todo dos piezas textiles medievales: la mortaja del príncipe García, enterrado en el Panteón, elaborada en Almería en el primer tercio del siglo XII; y una aljuba, posible  mortaja del Conde Sancho García, tejida en seda, lino e hilo de oro en la época califal  y datada entre los años 929 y 939. Su antigüedad las convierten en piezas de incalculable valor artístico.
 
Sepulcro de don Pedro López de MendozaUn magnífico bulto sepulcral de don Pedro López de Mendoza, esculpido en alabastro en 1.564; y tres vitrinas con arquetas musulmanas y piezas en orfebrería completan el museo.

A continuación la sala capitular permite contemplar los restos del antiguo claustro románico del XII, y una hermosa  arquería policromada que decoraba el refectorio monacal.

De estilo gótico flamígero  es  la otra  joya artística de la iglesia de Oña: el claustro de Simón de Colonia, construido a principios del siglo XVI.  Mantiene muchos elementos decorativos y arcadas con sepulcros, como el del obispo don Pedro González Manso del año 1.534, donde se  conserva una importantísima reja románica.
 

Claustro de San Salvador       Sepulcro de San Salvador
Entrada principal a San Salvador

En Oña llama la atención la magnitud de los espacios públicos dominados por el conjunto monacal. Impresiona la fachada principal del monasterio, de estilo renacentista (siglo XVII) flanqueada por dos torreones pertenecientes en parte a la antigua muralla medieval.

La iglesia de San Juan, situada en la plaza del ayuntamiento, presenta también una torre y una portada gótica. En su interior se puede contemplar un calvario gótico del XIII, y un retablo barroco originario de la antigua iglesia de Tamayo, en la actualidad un despoblado de Oña.

Iglesia de San Juan

Los restos de arquitectura civil y popular son escasos. La calle Barruso es una de las más antiguas y mantiene todavía su sabor medieval. La tradición señala esta calle como uno de los lugares de asentamiento de la población judía.

Calle Barruso      Calle Barruso    

En el recorrido por el casco urbano podemos apreciar algunas casas blasonadas. Apenas quedan algunos pequeños lienzos de la antigua muralla que rodeaba a la villa, y junto a la oficina de turismo vemos  el arco de la estrella única entrada de la muralla medieval que hoy en día queda en pie.

          

 

 
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